Tarteleta de frutos rojos y merengue

Porciones

2

Tiempo de Preparación

40 min

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Ingredientes

desagrupados

Para la masa

  • 120 gramos harina de trigo 0000
  • 60 gramos Maizena
  • 1 Pizca sal
  • 1 huevo
  • 6 cucharadas azúcar
  • 1/2 cucharadita bicarbonato de sodio
  • 140 gramos manteca temperatura ambiente
  • esencia de vainilla

Para el relleno

  • 100 gramos azúcar
  • 85 gramos chocolate blanco cobertura
  • 2 cucharadas Maizena
  • 3 tazas frutos rojos
  • 2 cucharadas agua fria

Para el merengue

  • 2 claras de huevo
  • 30 Mililitro(s) agua
  • 120 gramos azúcar

Instrucciones

desagrupados

  1. Batir la manteca pomada con el azúcar, agregar el huevo y la esencia de vainilla, integrar bien todos los ingredientes.

  2. Incorporar la harina, la Maizena, la sal y el bicarbonato de sodio tamizados, reservar en la heladera por 30 minutos y luego forrar las tarteletas (previamente enmantecadas), llevar a la heladera 15 minutos más y pincharlas con un tenedor.

  3. Llevar a horno moderado durante aproximadamente 15 minutos o hasta que se doren los bordes.

Para el relleno

  1. Volcar los frutos rojos en una olla al fuego con el azúcar y, mientras se van cocinando, aplastarlas con un pisapapas.

  2. Una vez que hierva agregar la Maizena, la esencia de vainilla y el agua fría, dejar que vuela a hervir y enfriar lejos del fuego.

  3. Derretir el chocolate blanco y volcar una capa fina sobre la tarta, esto va a evitar que la masa absorba el jugo de los frutos. Dejar enfriar y volcar los frutos sobre el chocolate.

Para el merengue

  1. Batir las claras a nieve y agregar 30 gramos de azúcar.

  2. En paralelo poner en una olla el agua con el resto del azúcar y dejar a fuego moderado hasta que llegue a los 118°.

  3. Volcar en forma de hilo a la batidora en funcionamiento y seguir batiendo hasta que llegue a temperatura ambiente.

  4. Poner en una manga y hacer picos sobre las tarteletas.

  5. Para dorar el merengue prender el horno y poner las tarteletas en el piso inferior, abajo de la hornalla, vigilar cuidadosamente para que no se queme.